Ocean Vuong
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Ocean Vuong (Ciudad Ho Chi Minh, 1988) es una de las voces más intensas, delicadas y radicales de la literatura contemporánea. Poeta, ensayista y narrador vietnamita-estadounidense, su obra se construye desde la experiencia del desplazamiento, la memoria traumática, la migración y la fragilidad del cuerpo. Vuong escribe desde un lugar donde la lengua es siempre una herida abierta: un espacio en el que el inglés se aprende entre la violencia histórica, el amor familiar y la supervivencia cotidiana.
Su escritura se caracteriza por un lirismo de alta precisión emocional, capaz de sostener imágenes de extrema belleza junto a escenas de brutalidad íntima y social. En Vuong, la marginalidad no es solo una condición social o identitaria, sino una forma de relación con el lenguaje: hablar desde una lengua adoptada, desde un cuerpo queer, racializado y marcado por la guerra. Cada poema y cada página parecen preguntar qué significa nombrar aquello que apenas puede decirse.
La obra de Vuong explora la memoria como campo de batalla. El pasado familiar, la guerra de Vietnam, la pobreza, la adicción y la violencia estructural atraviesan sus textos sin resolverse nunca en un discurso de redención simple. Su escritura rehúye el heroísmo y apuesta por una ética de la vulnerabilidad, donde el amor y el daño coexisten sin jerarquías claras.
Formalmente, Vuong trabaja con fragmentación, silencios, quiebres sintácticos y una atención obsesiva al ritmo de la respiración. Sus poemas y narraciones avanzan como cuerpos heridos que se mueven con cuidado, conscientes de que cada palabra puede ser una forma de riesgo.

Una poética de la fragilidad radical
Ocean Vuong ha renovado profundamente la poesía y la narrativa contemporáneas al demostrar que la fragilidad no es debilidad, sino una forma de resistencia. Su obra ofrece una poética del margen donde el lenguaje no protege del dolor, pero permite habitarlo con una lucidez feroz y una belleza inquietante.
Sus poemarios publicados son: Night Sky with Exit Wounds (2016)(Cielo nocturno con heridas de fuego)
Time Is a Mother (2022)(El tiempo es una madre)
Algunos poemas de Cielo nocturno con heridas de fuego: Por siempre y para siempre
Abre esto cuando más me necesites,
dijo, y deslizó una caja de zapatos, envuelta
en cinta canela, bajo mi cama. Su pulgar,
todavía húmedo del escalofrío entre los muslos
de mamá, trazaba círculos alrededor del lunar sobre mi ceja.
El ojo del diablo brillaba entre sus dientes
o ¿se encendía un porro? No importa. esta noche
despierto y confundo el agua de la ducha
que escurre del pelo de mamá con su voz. Abro
la caja empolvada por siete inviernos
y aquí, sumergida en pliegues de periódico
amarillento, yace la Colt 45, su peso silencioso
como una mano amputada. Sostengo el arma
y me pregunto si el orificio de una bala en la noche
podría hacer una herida tan amplia como la mañana. Me pregunto
si, de asomarme a través de ella, podría ver el final
de esta frase. O quizá sólo un hombre arrodillado
junto a la cama del niño, el mono gris que apesta a gasolina
y cigarros. Quizá el día se cerrará sin
darle vueltas a la página mientras él envuelve sus brazos en torno
a los hombros azul leche del niño. El niño que finge
estar dormido mientras se ciñe el abrazo de su padre.
Así como el cañón, apuntando al cielo, debe ceñir
la bala
para hacerla hablar.
Rompe hogares
Y así fue como bailamos: arrastrando los vestidos
blancos de nuestras madres, agosto
nos teñía las manos rojo oscuro. Y así amamos:
medio litro de vodka y una tarde en el desván, tus dedos
acariciando mi pelo, mi pelo un incendio. Nos cubríamos
los oídos y los arranques de tu padre se convertían
en latidos. Cuando nuestros labios se tocaron el día se cerró
como un ataúd. En el museo del corazón
dos personas sin cabeza construyen una casa en llamas.
La escopeta siempre estuvo sobre la chimenea.
Siempre hay tiempo para matar, –solo para rogarle a un dios
que te lo devuelva. Si el desván no, el coche. Si el coche no,
el sueño. Si el chico no, su ropa. Si vivo no,
cuelga el teléfono. Porque el año es una distancia
que hemos recorrido en círculos. Es decir, así
bailamos, a solas en cuerpos dormidos. Es decir:
así nos amamos: en la lengua un cuchillo que se vuelve
lengua.



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